CIUDAD DE MÉXICO – En el marco del cierre de la IV Semana Iberoamericana de Comunicación, Estrategia y Marketing Político, organizada por CruVaz Comunicación y su plataforma Hagamos Comunicación, el maestro Braulio González, consultor político, presentó su ponencia magistral basada en su reciente obra: “El shock del escándalo político: La estrategia del poder en la era transmedia”. Durante su intervención, el especialista analizó cómo el escándalo ha dejado de ser un evento fortuito para convertirse en un elemento central de la disputa por el poder.

La inevitabilidad del caos en la política

González inició su exposición con una premisa contundente: el 95% de los políticos enfrentará un escándalo en algún momento de su carrera. Lejos de ser un tema marginal, el consultor argumentó que la política actual implica la “administración del caos”, ya que los gobernantes y candidatos siempre están inmersos en la resolución de problemas sociales complejos, lo que los hace intrínsecamente vulnerables.

Según el experto, la desconfianza ciudadana —acentuada en regiones como América Latina— no impide que la política funcione, pero sí transforma las reglas del juego. En este contexto, la visibilidad se vuelve una condición indispensable, aunque muchos políticos caigan en el error de gestionarla mediante frivolidades que erosionan su legitimidad a largo plazo.

Taxonomía del escándalo: Más allá de la corrupción

Uno de los aportes más significativos de la conferencia fue la ampliación de las categorías tradicionales del escándalo. Mientras que la teoría clásica se centraba en el sexo, el poder y la corrupción, González propuso ocho tipos distintos de escándalos, adaptados a la realidad contemporánea:

  • Conducta pública: Errores de expresión o comportamientos disruptivos.
  • Vida privada y sexualidad: Crisis que afectan el entorno íntimo o familiar.
  • Financieros y de corrupción: El uso indebido de recursos (como el caso Odebrecht).
  • Poder y sistema: Espionaje, autoritarismo o fallos sistémicos (como el colapso de software electoral).
  • Transversales y expansivos: Aquellos que nacen fuera de la política (por ejemplo, en el ámbito corporativo o de espectáculos) pero terminan arrastrando a actores públicos.

La era transmedia: El escándalo en múltiples plataformas

El consultor destacó que hoy el escándalo se vive en una “era transmedia”, donde una crisis no se limita a un titular de prensa, sino que se distribuye y transforma a través de memes, redes sociales, bots y narrativas fragmentadas. Este ecosistema hace que el control de daños sea mucho más complejo, ya que la atención pública se desplaza rápidamente hacia lo dramático y lo conflictivo.

“Al ser humano le atrae el drama”, señaló González, explicando por qué los contenidos escandalosos suelen volverse tendencia con mayor facilidad que las propuestas programáticas.

Estrategias de respuesta: ¿Hay vida después del shock?

Frente a una crisis de reputación, el ponente identificó diversas rutas estratégicas que suelen seguir los políticos, desde la evasión y el silencio hasta la confrontación o la manipulación. No obstante, advirtió que no todos los escándalos merecen redención; aquellos vinculados a la violación de derechos humanos, abuso de menores o misoginia extrema deben marcar el fin de una carrera política por una cuestión de ética básica.

Para Braulio González, el conflicto debe ser entendido como un recurso que permite la evolución y el cambio, siempre que se gestione con método y no con improvisación. Su intervención concluyó con un llamado a profesionalizar la comunicación política para defender la democracia incluso en medio de las “tormentas” mediáticas.

La sesión finalizó con la entrega de un reconocimiento virtual por parte de José Luis Cruz, director de CruVaz Comunicación, quien celebró que el libro de González (recientemente galardonado como Libro Político del Año en los Napolitan Victory Awards) aporte una metodología clara para un fenómeno que define la política del siglo XXI.

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